La política de Trump ante el conflicto israelo-palestino a la luz del Derecho internacionalun balance positivo

  1. Romualdo Bermejo-García 1
  1. 1 University of Fribourg
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    University of Fribourg

    Friburgo, Suiza

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Revista:
Anuario español de derecho internacional

ISSN: 2173-3775

Año de publicación: 2021

Número: 37

Páginas: 9-70

Tipo: Artículo

DOI: 10.15581/010.37.9-70 DIALNET GOOGLE SCHOLAR lock_openAcceso abierto editor

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Resumen

El presidente Trump modificó radicalmente el rumbo de la política estadounidense sobre el conflicto israelo-palestino seguido por la Administración Obama. Varios elementos de la política de Obama, en particular su posición sobre Irán y sobre la admisión de Palestina como miembro de las Naciones Unidas, habían tensado las relaciones con el gobierno israelí. La administración Trump, por el contrario, ha otorgado su respaldo formal a diferentes políticas de Israel y situaciones de hecho no reconocidas por la comunidad internacional. Entre otras, cabe destacar el reconocimiento de Jerusalén como capital del Estado israelí, la decisión de trasladar la Embajada estadounidense a Jerusalén y el reconocimiento de la soberanía israelí sobre los Altos del Golán. Más allá de la polémica generada por estas medidas, la demanda introducida por Palestina contra Estados Unidos por el traslado de su embajada a Jerusalén plantea cuestiones de gran interés jurídico en un ámbito extraordinariamente intrincado. Al mismo tiempo, una de las cuestiones previas que deberá abordar la Corte es la legitimización activa de Palestina, pues solo los Estados pueden acudir a la competencia contenciosa de la Corte. Finalmente, cabe mencionar el «plan de paz del siglo» propuesto por Trump para la solución del conflicto israelo-palestino, un plan rechazado por los líderes palestinos, aunque valorado en su momento por Biden en términos favorables. Al mismo tiempo, hay que tener presente la conclusión de los denominados «acuerdos de Abraham», que marcan el reconocimiento de Israel por los Emiratos Árabes Unidos, y por Bahrein y el inicio de relaciones entre los mismos. El futuro dirá cuál es la opción seguida por los restantes países árabes del Golfo, en especial Arabia Saudí, así como Irán y Turquía. Aunque estas dos últimas potencias no coincidan en algunos aspectos, como el religioso, pueden aliarse para apoyar determinadas políticas e influir en ciertos países árabes, como Qatar y Siria.