Impacto del ejercicio físico sobre la calidad de vida en las personas que padecen cardiopatía isquémica

  1. Ana Zuazagoitia Rey-Baltar
unter der Leitung von:
  1. Sara Maldonado Martín Doktorvater/Doktormutter
  2. Susana María Gil Orozko Doktorvater/Doktormutter

Universität der Verteidigung: Universidad del País Vasco - Euskal Herriko Unibertsitatea

Fecha de defensa: 30 von November von 2011

Gericht:
  1. Luis Casis Saenz Präsident/in
  2. Cristina Granados Domínguez Sekretär/in
  3. Manuel Ángel Gómez Marcos Vocal
  4. Jesús Seco Calvo Vocal
  5. Luis García Ortiz Vocal

Art: Dissertation

Teseo: 320336 DIALNET lock_openADDI editor

Zusammenfassung

Objetivo: Evaluar el impacto que tiene un programa de ejercicio supervisado, respecto a caminar sin supervisión, en la calidad de vida relacionada con la salud (CVRS) en personas con cardiopatía isquémica de bajo riesgo. Diseño: Ensayo clínico aleatorio, donde los/as participantes fueron asignados/as a dos grupos paralelos: ejercicio supervisado (grupo S) y ejercicio no-supervisado (grupo NS). Ámbito y sujetos de estudio: Se captaron 98 personas con cardiopatía isquémica de bajo riesgo durante 30 meses; y se aleatorizaron de manera que 51 fueron asignados/as al grupo NS y 47 al grupo S. Los/as participantes pertenecían a 8 centros de salud de la Red de Investigación de Actividades Preventivas y Promoción de la Salud. Intervención: Ambos grupos de estudio recibieron elementos comunes de prevención secundaria de cardiopatía isquémica. Además, ambos siguieron un programa durante 6 meses. El grupo NS realizó un programa para caminar, diseñado para poderlo llevar a cabo en su entorno habitual; mientras que el grupo S realizó un programa de entrenamiento físico (pedaleando en un cicloergómetro), en un laboratorio del centro de salud, que constaba de 96 sesiones de 36 minutos distribuidas de forma progresiva. Mediciones: La medición principal de resultado fue la CVRS medida con el cuestionario genérico Short Form-36 (SF-36) y el cuestionario específico Velasco-Del Barrio. Se realizó una medición basal y otra a las 24 semanas, tras finalizar el programa de ejercicio. También se midieron los cambios en el control de los factores de riesgo cardiovasculares, y se analizaron variables predictoras y de confusión: sexo, edad, problemas de salud activos y clase social. Analisis: Se compararon los cambios promedio de los grupos mediante análisis de la covarianza de niveles multiples, ajustando por el nivel basal y la variabilidad entre centros. Resultados: No existieron diferencias significativas en los valores basales entre los dos grupos en ninguna de las dimensiones de CVRS (p> 0,05). La puntuación media total de CVRS del cuestionario SF-36 aumentó significativamente en 4 escalas. Esta mejoría fue significativamente diferente de 0 en las escalas del rol físico (p=0,003), vitalidad (p=0,032) y el componente resumen físico (p= 0,005). En el caso del cuestionario Velasco-Del Barrio, la puntuación media total mejoró también significativamente (p < 0,05) en 5 de las dimensiones, especialmente en la de salud. No se observaron diferencias significativas entre las mejorías experimentadas por ambos grupos en ninguna de las diferentes dimensiones del SF-36 o del Velasco-Del Barrio (p>0,05). Se observó que la mejoría en el grupo S no fue superior en ninguna de las dimensiones a la mejoría obtenida en el grupo NS. Por otro lado, únicamente la variable sexo estuvo asociada con el cambio en CVRS en la dimensión de función física del SF-36, en la cual los hombres mejoraron más que las mujeres (p=0,005). Conclusiones: Los resultados demostraron que tanto los/as participantes con cardiopatía isquémica de bajo riesgo sometidos a un programa de ejercicio no-supervisado, como los sometidos a un programa de ejercicio supervisado, consiguieron una mejora en la CVRS. No se presentaron diferencias estadísticamente significativas en las dimensiones CVRS en el grupo S respecto al grupo NS. El grupo NS mejoró significativamente respecto a sus valores iniciales en las dimensiones de dolor corporal, salud mental y CRF (SF-36), y en las dimensiones de movilidad y relaciones sociales (V-DB). En el grupo S las mejorías también fueron significativas en las dimensiones de rol físico y salud. La CVRS medida al inicio del estudio mostró que los componentes resumen físico y mental reflejaban una peor calidad de vida de los pacientes de este estudio en comparación con la media de la población sana española. Tras 6 meses de estudio, el conjunto de pacientes mostró valores finales de CVRS mejores a los iniciales. Los valores de las dimensiones de función física, dolor corporal, vitalidad y salud mental se igualaron a los de la población española.